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Un nuevo estudio revela qué está causando ansiedad en los niños de hoy

Science of People 10 min
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¿Estamos criando inadvertidamente a una generación de niños ansiosos y menos resilientes? Acompáñenos mientras desentrañamos los fascinantes hallazgos revelados por esta investigación y descubrimos pasos prácticos para empoderar a nuestros hijos hacia un futuro más brillante y resiliente.

¿Estamos criando inadvertidamente a una generación de niños ansiosos y menos resilientes? Un nuevo estudio de salud mental sugiere que nuestro énfasis excesivo en la seguridad puede estar robando a los niños su resiliencia e impulsando una ola de ansiedad que se dispara. Este es un tema bastante preocupante.

El revelador estudio1 ha desvelado una correlación significativa entre nuestras tendencias a “mimar en exceso” y la disminución de la resiliencia entre los niños.

Acompáñanos mientras desentrañamos las fascinantes ideas reveladas por esta investigación y descubrimos pasos prácticos para empoderar a nuestros hijos hacia un futuro más brillante y resiliente.

De martillos a cascos: Entendiendo el cambio en la seguridad infantil

¿Recuerdas cuando los niños agarraban martillos con entusiasmo para ayudar a arreglar el coche o jugueteaban alegremente con sus bicicletas para prepararlas para las carreras? En aquel entonces, nuestro mundo adoptaba una mentalidad diferente, una que animaba a los niños a explorar, correr riesgos y aprender de sus experiencias. Pero, ¡oh, cómo han cambiado los tiempos!

En la sociedad hipervigilante de hoy, nos encontramos sumergidos en una cultura de sobreprotección. Nos cernimos sobre nuestros hijos, protegiéndolos de cada peligro potencial, ya sean gérmenes, extraños o incluso sus propias emociones. Les damos cascos en lugar de martillos. Si bien salvaguardar a nuestros pequeños es indudablemente importante, ¿habremos cruzado inadvertidamente una línea hacia el reino de la sobreprotección?

Antaño, los padres empoderaban a sus hijos involucrándolos en las tareas cotidianas, fomentando un sentido de autosuficiencia y resiliencia. Pero ahora, los envolvemos en el proverbial plástico de burbujas, protegiéndolos de la incomodidad, el fracaso y las valiosas lecciones que vienen con ellos.

Las raíces de este cambio cultural se remontan a una época de crecientes tasas de criminalidad. A raíz del aumento de la delincuencia, los medios de comunicación nos bombardearon con imágenes de niños desaparecidos2. Esto llevó a un miedo persistente, avivando así nuestros instintos protectores. Aunque las tasas de criminalidad han disminuido desde entonces, nuestra inquietud ha perdurado. Ha extendido el concepto de seguridad para abarcar el bienestar emocional y la comodidad psicológica.

Sin embargo, esta sobreprotección bienintencionada puede tener consecuencias no deseadas. La investigación sugiere que los niños asfixiados por una vigilancia parental excesiva3 tienen más probabilidades de desarrollar mecanismos de afrontamiento poco saludables. Pueden internalizar sus problemas, luchando con:

  • Ansiedad,
  • Depresión,
  • Externalización de emociones,
  • Recurrir a la delincuencia,
  • Comportamiento desafiante, o
  • Abuso de sustancias.

Los psicólogos advierten que este enfoque sobreprotector puede evolucionar hacia un fenómeno conocido como “segurismo” (safetyism). El segurismo4 inculca patrones de pensamiento negativos en los niños, reflejando la ansiedad y la depresión. Enfatiza su seguridad, a veces a expensas de consideraciones prácticas y morales esenciales.

Recuerda, tu hijo es más resiliente de lo que crees.

Por supuesto, es natural proteger a nuestros seres queridos del daño, pero al evitar cada incomodidad y desafío, enviamos inadvertidamente el mensaje de que son incapaces de manejar los obstáculos de la vida. Con el tiempo, esta creencia puede erosionar su confianza y disminuir su capacidad para navegar por las complejidades del mundo.

Aquí tienes una tabla que destaca los patrones de pensamiento poco útiles y útiles en los que los padres suelen incurrir, lo que puede contribuir a la sobreprotección:

Patrones de pensamiento poco útilesPatrones de pensamiento útiles
Pensamiento catastrófico: Imaginas constantemente los peores escenarios y crees que cualquier riesgo potencial seguramente dañará a tu hijo.Evaluación equilibrada: Evalúas los riesgos de manera realista, considerando tanto los peligros potenciales como los beneficios, permitiendo que tu hijo experimente oportunidades de crecimiento y aprendizaje.
Mentalidad de plástico de burbujas: Te esfuerzas por proteger a tu hijo de cualquier incomodidad, fracaso o decepción, creyendo que debe estar protegido de cada experiencia negativa.Construcción de resiliencia: Entiendes que enfrentar desafíos y superar contratiempos es una parte esencial del desarrollo de tu hijo, y brindas apoyo mientras permites que aprendan de sus propias experiencias.
Presión del perfeccionismo: Esperas que tu hijo destaque en cada aspecto de su vida, estableciendo estándares irrealmente altos que pueden llevar a un estrés y ansiedad indebidos.Mentalidad de crecimiento: Animas a tu hijo a adoptar una mentalidad de crecimiento, enfatizando el valor del esfuerzo, el aprendizaje de los errores y la celebración del progreso en lugar de centrarse únicamente en los resultados.
Crianza comparativa: Comparas constantemente los logros, hitos y habilidades de tu hijo con los de otros niños, creando una presión innecesaria y sentimientos de insuficiencia.Apoyo individualizado: Reconoces y aprecias las fortalezas y desafíos únicos de tu hijo, brindando orientación personalizada y fomentando su propio viaje de crecimiento individual.
Miedo al fracaso: Te paraliza el miedo a que tu hijo pueda fracasar o enfrentarse al rechazo, lo que te lleva a controlar excesivamente sus elecciones y limitar su autonomía.Aceptar el fracaso como maestro: Entiendes que el fracaso es una parte natural de la vida y una oportunidad de crecimiento, permitiendo que tu hijo asuma riesgos calculados, tome sus propias decisiones y aprenda valiosas lecciones de vida.

Recuerda, guiar y apoyar a tu hijo a través de los desafíos de la vida puede empoderarlo para convertirse en un individuo fuerte, seguro y capaz. Pero el exceso de guía puede llevar a que dependan más de ti, lo cual puede ser genial al principio, pero no tanto a largo plazo.

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Cómo fomentar la independencia y la resiliencia

En un mundo donde las preocupaciones por la seguridad cobran gran importancia y los niveles de ansiedad se disparan, es hora de liberarse de la sobreprotección y adoptar un enfoque más equilibrado. Aquí tienes algunos consejos prácticos para erradicar la burbuja asfixiante para tus hijos y dar la bienvenida a un mundo donde puedan florecer, aprender y crecer.

Identificar el filtrado negativo

Comienza reflexionando sobre los posibles aspectos positivos y beneficios de las experiencias que implican cierto nivel de riesgo o independencia para tu hijo. Desafía cualquier tendencia a centrarte únicamente en las posibles consecuencias negativas.

Reconoce conscientemente los resultados positivos del juego no supervisado, como la alegría, la independencia, las habilidades de resolución de problemas, la evaluación de riesgos y la resiliencia. Adopta una perspectiva equilibrada que considere tanto los riesgos como las recompensas al tomar decisiones sobre las actividades de tu hijo.

Y cuando se trata de habilidades sociales, ¡desarróllalas! Aquí tienes cómo entrenar a tu hijo para el éxito: Entrenamiento de habilidades sociales para niños: 8 súper pasos para el éxito

Evitar el pensamiento dicotómico

Reconoce cuándo te inclinas a categorizar a las personas, ideas, lugares o situaciones como estrictamente buenos o malos. Practica el reconocimiento de las áreas grises y los matices que existen entre los puntos de vista extremos.

Cultiva una actitud de mente abierta que permita adoptar diferentes perspectivas y apreciar la complejidad de las situaciones. Recuerda, el mundo no es blanco y negro, y hay una gran cantidad de posibilidades entre un extremo y el otro.

Reconocer el razonamiento emocional

Desarrolla conciencia de tus respuestas emocionales y de cómo podrían influir en tus percepciones de seguridad y riesgo. Diferencia entre sentirse incómodo o ansioso y un peligro físico real.

Entiende que evitar todo estrés o incomodidad puede obstaculizar el crecimiento personal y el aprendizaje. Anima a tu hijo a enfrentar factores estresantes manejables y a superar obstáculos para fomentar la resiliencia y un sentido de capacidad. Debes reconocer que navegar por los desafíos y aprender de ellos es una parte esencial de su desarrollo.

De hecho, tener autoconciencia es fundamental para desarrollar una verdadera inteligencia emocional. Sigue leyendo: 10 rasgos de inteligencia emocional para dominar el crecimiento personal

Cuida tus pensamientos

Practica la autoconciencia y monitorea activamente tus pensamientos. Desafía los pensamientos negativos o irracionales que puedan conducir a comportamientos sobreprotectores. Reemplázalos con pensamientos positivos y racionales que consideren una perspectiva equilibrada.

Por ejemplo, supongamos que tienes un discurso importante próximamente, pero también tienes pensamientos negativos. Reemplaza esos pensamientos negativos con otros positivos y racionales, como “Me he preparado a fondo y conozco bien el tema” o “Tengo ideas valiosas para compartir con la audiencia”.

Al monitorear y desafiar activamente tus pensamientos (y enseñar a tus hijos a hacerlo también), cultivas una perspectiva más equilibrada.

Después de eso, necesitarás fomentar una mentalidad positiva centrándote en tus fortalezas, expresando gratitud y manteniendo un optimismo realista. Recuerda que tus pensamientos moldean cómo percibes el mundo, a los demás y a ti mismo.

No tengas miedo de ponerte firme

Fomenta la curiosidad y el desacuerdo constructivo dentro de tu familia. Crea un espacio seguro y abierto para discusiones donde se valoren y respeten las diferentes perspectivas. Enseña habilidades de comunicación efectiva, incluyendo la escucha activa, la empatía y la capacidad de argumentar de manera respetuosa y productiva.

Al adoptar diversos puntos de vista y participar en debates productivos, tanto tú como tu hijo pueden desarrollar habilidades de pensamiento crítico y una comprensión más amplia del mundo. Recuerda, si evitas levantar la voz con tus hijos, estás fomentando un entorno de “permisividad” para ellos. Los niños deben aprender sobre las consecuencias y a recibir un “no” por respuesta.

Entender el punto de vista de los demás

Da a los demás el beneficio de la duda y evita asumir intenciones negativas. Desafía las suposiciones basadas en el miedo buscando comprensión y compasión. Fomenta un sentido de confianza y conexión con los demás manteniendo un corazón abierto y la voluntad de interactuar positivamente.

Al abordar las situaciones e interacciones con empatía y apertura, creas un entorno que fomenta el crecimiento personal, la comprensión y las relaciones saludables.

Por ejemplo, intenta evitar decir cosas como “¡Es mejor ser positivo!” o “¡A la gente le gusta cuando sonríes!”. Tu charla de ánimo puede tener buenas intenciones, pero no es una solución única para todos, y algunas personas no pueden fingir felicidad.

Sigue leyendo para más consejos: Los 15 hábitos de las personas altamente empáticas (Guía de empatía)

Confía en ti mismo

Acepta la realidad de que la vida no es del todo segura ni libre de riesgos. Cultiva la autoconfianza y la resiliencia reconociendo tu capacidad para manejar los desafíos de la vida. Fomenta la autonomía e independencia de tu hijo mientras le brindas orientación y apoyo cuando sea necesario.

Ayúdalos a desarrollar la creencia en sus propias capacidades. Al confiar en ti mismo e inculcar un sentido de seguridad en tu hijo, ambos podrán navegar por las incertidumbres de la vida con confianza y adaptabilidad.

Desafiar el pensamiento catastrófico

Cuando te sorprendas imaginando los peores escenarios, da un paso atrás y evalúa la situación de manera más objetiva. Pregúntate si tus preocupaciones se basan en pruebas o si están alimentadas por miedos irracionales.

Rompe el patrón considerando perspectivas alternativas y más equilibradas. Participa en la resolución de problemas identificando pasos prácticos para mitigar los riesgos mientras permites que tu hijo explore y aprenda de sus experiencias.

Aceptar la imperfección y el fracaso

Reconoce que el perfeccionismo puede ser perjudicial para el crecimiento y el bienestar de tu hijo. Fomenta una mentalidad de crecimiento elogiando el esfuerzo, la persistencia y el aprendizaje en lugar de centrarte únicamente en los resultados.

Ayuda a tu hijo a entender que los contratiempos y los fracasos son oportunidades valiosas para el crecimiento y el aprendizaje. Celebra su progreso y enfatiza la importancia de la resiliencia, la adaptabilidad y la perseverancia frente a los desafíos.

Limitar las comparaciones sociales

Evita la tentación de comparar constantemente los logros de tu hijo con los de los demás. En su lugar, céntrate en sus fortalezas, intereses y progresos individuales. Fomenta un entorno de apoyo y no competitivo donde tu hijo pueda prosperar basándose en sus habilidades y aspiraciones únicas.

Una vez que hayas logrado eso, debes animarlos a establecer metas personales y celebrar sus propios objetivos. Esto ayudará a fomentar un sentido saludable de autoestima y valor propio en tu hijo sin mimarlo demasiado.

Practica la autorreflexión y el autocuidado

Tómate tiempo para reflexionar sobre tus propios pensamientos, emociones y desencadenantes que pueden contribuir a las tendencias sobreprotectoras. Participa en actividades de autocuidado que promuevan tu propio bienestar y reduzcan el estrés, permitiéndote abordar la crianza con una mentalidad tranquila y equilibrada.

Busca apoyo de amigos de confianza, familiares o profesionales si te resulta difícil romper patrones poco útiles.

Recuerda, cada niño es único y la crianza es un viaje de aprendizaje y adaptación continuos. Al implementar estos consejos prácticos y trabajar conscientemente para evitar patrones de pensamiento poco útiles, puedes fomentar un entorno de apoyo y nutrición que permita a tu hijo desarrollar resiliencia, independencia y una mentalidad positiva.

Conclusión: Adoptar una crianza equilibrada para niños resilientes y seguros

En un mundo que oscila entre la precaución y el progreso, es crucial encontrar un equilibrio cuando se trata de la crianza. Si bien salvaguardar a nuestros hijos es un instinto natural, la sobreprotección excesiva puede obstaculizar inadvertidamente su desarrollo y resiliencia. Como padres, tenemos la llave para desbloquear su potencial adoptando un enfoque más equilibrado.

Deja que arreglen su propia bicicleta, involúcralos en las tareas del hogar y deja que resuelvan sus propios problemas. Concédeles la satisfacción de contribuir y aprender habilidades prácticas. De esta manera, no solo fomentarás patrones de pensamiento útiles, sino que también alentarás el crecimiento independiente.

Recuerda, puedes proteger a tus hijos sin asfixiar su crecimiento. Se trata de encontrar el delicado equilibrio entre la seguridad y permitirles explorar, cometer errores y aprender de ellos.

¿Quieres leer más? Consulta nuestro centro de investigación Science of People, o si buscas romper el hielo fácilmente, te tenemos cubierto: Los 23 mejores juegos para romper el hielo para niños en CUALQUIER situación

Referencias

Footnotes (4)
  1. El énfasis excesivo en la seguridad significa que los niños se están volviendo más ansiosos y menos resilientes

  2. Niños desaparecidos: Una mirada cercana al problema

  3. Wiley (10.1111/sode.12590)

  4. Haidt Coddling Chs 2 And 7 0 - Colorado

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