En este artículo
Cuando te sientes bombardeado por la estimulación del mundo que te rodea, estos mecanismos de afrontamiento respaldados por la ciencia pueden ayudar.
La sobrecarga sensorial puede sentirse como tener un millón de pestañas abiertas en tu navegador mental, y tu cerebro no sabe cómo procesarlas. Es posible que te bloquees o te desconectes por completo si no cuentas con las habilidades de afrontamiento para desestresarte.
Cualquier persona puede experimentar sobrecarga sensorial, pero algunas son más propensas a sentirse abrumadas en ciertas situaciones. Profundicemos en la ciencia detrás de la sobrecarga sensorial y en consejos prácticos para superarla.
Nota importante: No somos profesionales médicos, y nada en este sitio web debe interpretarse como consejo médico. Nos encanta ayudar a nuestros lectores a mejorar su vida a través del desarrollo profesional y personal. Sin embargo, si este problema afecta significativamente tu funcionamiento diario, consulta a tu médico o a un terapeuta con licencia para obtener ayuda profesional.
¿Qué es la sobrecarga sensorial? (Definición de sobrecarga sensorial)
La sobrecarga sensorial ocurre cuando tu cerebro se ve abrumado por la información de tus cinco sentidos (vista, oído, olfato, tacto y gusto). A medida que desencadenantes como luces brillantes, ruidos fuertes o multitudes inundan tu entorno, uno puede experimentar una emoción o malestar extremo. Esto puede provocar una cascada de hormonas del estrés que hacen que el cuerpo entre en modo de lucha, huida o parálisis. En este estado de miedo o pánico extremo, resulta difícil concentrarse o funcionar con normalidad.
Síntomas de la sobrecarga sensorial
Cualquier persona puede experimentar sobrecarga sensorial, pero los síntomas varían ampliamente. La sobrecarga sensorial no es un diagnóstico médico; sin embargo, puede hacer que sea más difícil funcionar en ciertos escenarios.
Los síntomas pueden incluir:
- Dificultad para concentrarse debido a un exceso de información sensorial.
- Impulso de taparse los oídos y los ojos.
- Sentirse “acelerado” o ansioso.
- Estrés extremo o pánico.
- Alto nivel de sensibilidad al tacto (por ejemplo, la tela contra la piel).
- Irritabilidad extrema.
- Inquietud.
- Sentimientos intensos de ansiedad y miedo.
- Evitar situaciones específicas (por ejemplo, áreas públicas concurridas o fiestas).
Además de estos síntomas, la sobrecarga sensorial en los niños puede incluir:
- Berrinches o arrebatos en áreas públicas concurridas.
- Llanto o pánico inexplicable.
- Bloqueo o parálisis.
- Comportamiento imprudente o destructivo.
- Cambios de humor repentinos.
- Incapacidad para hablar o responder a los demás.
Causas potenciales de la sobrecarga sensorial
En algunas situaciones, la sobrecarga sensorial se debe a una experiencia nueva y abrumadora que la persona no sabe cómo afrontar. En otras, es causada por un mal recuerdo o un evento traumático pasado.
Muchos de los síntomas de la sobrecarga sensorial pueden solaparse con otras condiciones de salud mental y rasgos de personalidad, incluyendo:
- Ansiedad generalizada
- Ansiedad social
- Torpeza social
- Rasgos de personalidad introvertida
- Esclerosis Múltiple (EM)
- Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS)
- Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)
- Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)
- Autismo
- Rasgos de personalidad de Persona Altamente Sensible (PAS)
After People School, Debbie got a $100K raise. Bella landed a role created just for her.
The science-backed training that turns people skills into career results. 12 modules. Live coaching. A community of high-performers.
Test de sobrecarga sensorial
Es posible que estés lidiando con sobrecarga sensorial si te sientes en pánico y sobreestimulado en situaciones ruidosas, ajetreadas o concurridas.
Recuerda: Este test no debe interpretarse como un diagnóstico de ningún tipo. Está aquí únicamente para ayudarte a comprender los signos y las experiencias de alguien con sobrecarga sensorial. La sobrecarga sensorial no es una enfermedad ni una condición médica; un profesional de la salud mental con licencia puede ayudarte a ti o a alguien que amas a superarla.
Responde estas preguntas por ti mismo o por alguien que conozcas:
- Me siento muy irritable y molesto en entornos ruidosos.
a. Verdadero
b. Falso
- No puedo relajarme ni irme a dormir después de interactuar con mucha gente.
a. Verdadero
b. Falso
- Cuando me enfrento a demasiada actividad o ruido, entro en pánico y quiero escapar.
a. Verdadero
b. Falso
- Mi cuerpo se tensa físicamente o me duele en escenarios de sobreestimulación.
a. Verdadero
b. Falso
- Me cuesta concentrarme en alguien que tengo delante si ocurren múltiples conversaciones en la habitación de al lado.
a. Verdadero
b. Falso
- A menudo tengo que retirarme de fiestas o reuniones sociales porque la cantidad de conmoción es abrumadora.
a. Verdadero
b. Falso
- Evito los lugares concurridos o concurridos.
a. Verdadero
b. Falso
- A menudo tenía crisis o berrinches en lugares públicos concurridos cuando era niño.
a. Verdadero
b. Falso
- Las sensaciones sutiles como la tela o las etiquetas en la ropa me molestan mucho.
a. Verdadero
b. Falso
- Tengo hipersensibilidad a los ruidos fuertes.
a. Verdadero
b. Falso
- Me pone muy ansioso cuando la gente hace movimientos bruscos.
a. Verdadero
b. Falso
- Si ocurren demasiadas imágenes, olores o sonidos a la vez, mi cerebro siente que se está desconectando.
a. Verdadero
b. Falso
- No puedo pensar con claridad cuando hay demasiado ruido en mi entorno.
a. Verdadero
b. Falso
- Me siento abrumado en las fiestas hasta el punto de no poder funcionar.
a. Verdadero
b. Falso
- A menudo siento el impulso de taparme los ojos o los oídos cuando entra demasiada información en mi cerebro.
a. Verdadero
b. Falso
Mayoría A: Es posible que estés lidiando con sobrecarga sensorial en ciertas situaciones. Consulta con un profesional de la salud mental e implementa algunos de los consejos respaldados por la ciencia que aparecen a continuación para evitar y superar tus desencadenantes.
Mayoría B: Es posible que te sientas estresado en algunos escenarios, pero no muestras signos de lidiar con sobrecarga sensorial.
9 consejos para afrontar la sobrecarga sensorial
Piensa en la sobrecarga sensorial como si tuvieras demasiadas pestañas abiertas en tu navegador. La computadora (tu cerebro) está tratando de procesar demasiados sitios web y aplicaciones simultáneamente. El resultado es una pantalla congelada que necesita un reinicio. Afortunadamente, existen muchas formas respaldadas por la ciencia para reiniciar tu mente y calmar tu cuerpo antes, durante o después de una experiencia de sobrecarga sensorial.
#1 Identifica tus desencadenantes
Los desencadenantes de la sobrecarga sensorial dependen mucho de la situación. Por ejemplo, a un veterano de guerra con TEPT puede no importarle un aeropuerto concurrido, pero entrar en pánico en un gran estadio con fuegos artificiales. Del mismo modo, un niño sensible puede no sentirse provocado por sus compañeros en la escuela, pero sentirse muy abrumado por la conmoción de un parque temático.
La sobrecarga sensorial no suele deberse a una sola cosa por sí sola; es la combinación de varios desencadenantes lo que provoca un sentimiento acumulativo de agobio y miedo. Los desencadenantes comunes incluyen:
- Luces brillantes intermitentes
- Música o ruidos fuertes
- Áreas concurridas
- Muchas conversaciones simultáneas
- Personas o grupos emocionalmente intensos
- Cambios ambientales repentinos (por ejemplo, temperatura o luz)
- Olores fuertes e intensos
- Contacto físico inesperado (por ejemplo, abrazos o ropa que pica)
- Tráfico pesado
Crea una nota en tu teléfono o una página en tu cuaderno donde puedas anotar situaciones específicas que te desencadenen. Piensa exactamente en qué estaba sucediendo en tu entorno que te hizo “desconectarte”.
Por ejemplo, si te sentiste sobrecargado en una fiesta de trabajo, identifica la fase en la que las cosas se pusieron tan mal que sentiste la necesidad de escapar. Puede que estuvieras bien con la música, las multitudes de colegas y el murmullo de las conversaciones, pero la luz estroboscópica y tus amigos llamándote a la pista de baile realmente te sobrepasaron.
Cuando puedes notar estos desencadenantes específicos, se vuelve más fácil evitarlos más adelante. ¡Esto no significa que nunca debas volver a ir a una fiesta de trabajo! Tal vez deberías quedarte a los lados de la habitación e ir más temprano en la noche cuando las cosas no son tan salvajes. Aquí tienes Cómo sobrevivir a una fiesta navideña si te sientes incómodo o te abrumas fácilmente.
#2 Crea un plan con antelación
Ahora que conoces tus desencadenantes, puedes crear un plan para la próxima vez que tengas que entrar en un entorno realmente estimulante.
Por ejemplo:
- Si tienes que visitar una gran ciudad por trabajo y te abruman fácilmente las multitudes y el ruido del transporte público, tu plan puede incluir auriculares con cancelación de ruido y un podcast o lista de reproducción relajante para distraer tu mente del caos exterior.
- Si necesitas ayuda para concentrarte en una discusión cuando hay demasiadas otras conversaciones a tu alrededor, llega a los restaurantes o cafeterías con antelación para poder elegir una ubicación de asiento más tranquila. Si tu amigo o cita llega antes que tú, pregúntale: “¿Te importaría si nos mudamos a una mesa más tranquila para poder escucharte mejor?”.
- Si vas a una fiesta o evento social con un amigo o pareja, dile que puedes sentirte abrumado y tener que irte. Pueden crear una señal secreta con la mano o un movimiento para hacerle saber que estás llegando al punto de sobrecarga.
Puede ser útil escribir tu plan y repasarlo con cualquier persona cercana que pueda experimentar estas situaciones contigo.
#3 Prueba una dieta sensorial
Cuando las personas siguen una dieta estándar, evitan ciertos alimentos que provocan resultados no deseados. Una dieta sensorial hace lo mismo con tus cinco sentidos (vista, oído, gusto, tacto y visión).
Una dieta sensorial es una secuencia planificada de actividades sensoriales que ayudan a alguien a sentirse tranquilo y organizado. Este método ha sido eficaz para niños con autismo y adultos con discapacidades neurológicas, así como para cualquier persona que se enfrente a situaciones abrumadoras. Puede ayudarte a autorregular tus sentidos y emociones para prevenir o recuperarte de la sobrecarga sensorial.
Las dietas sensoriales suelen ser diseñadas a medida por un profesional de la salud mental o un terapeuta ocupacional. Implican trasladarse a un espacio tranquilo para concentrarse únicamente en la actividad de la “dieta” con todos los demás estímulos eliminados. Aquí hay ejemplos de diferentes actividades de dieta sensorial que puedes combinar para adaptarse a tus propias necesidades:
- Practicar yoga durante 5-10 minutos.
- Mecerse lentamente en una silla.
- Practicar el auto-abrazo.
- Masajear tus manos o pies.
- Usar ejercicios con bandas de resistencia.
- Usar una pelota antiestrés.
- Aplicar loción en la piel.
- Usar aromaterapia como lavanda o manzanilla.
- Inhalar suavemente el olor del café o el té.
- Atenuar o cambiar la iluminación.
- Eliminar el desorden visual en una oficina o habitación.
- Escuchar música relajante.
- Escuchar el agua corriendo de una fuente o río.
- Comer alimentos crujientes, masticables o blandos.
#4 Relájate con la naturaleza
Más de 50 estudios han confirmado científicamente que la naturaleza mejora la salud mental y disminuye la ansiedad. Conectarse con la tierra es una herramienta gratuita y fácil a la que puedes acceder siempre que te sientas abrumado.
Hay varias formas de conectarte con la naturaleza cuando estás inundado de desencadenantes:
- Quítate los zapatos: El grounding o “conexión a tierra” es un método respaldado por la investigación para calmar tu sistema nervioso y reducir el estrés. Todo lo que tienes que hacer es salir, quitarte los zapatos y caminar. Por supuesto, solo querrás hacer grounding en superficies como hierba, tierra de jardín, arena o piedra.
- Observar las nubes: Si te sientes atrapado o en pánico durante un evento en interiores, sal y observa las nubes pasar por un momento mientras dejas que tus nervios se calmen. También puedes usar gafas de sol, cerrar los ojos y meditar sin que nadie lo sepa.
- Escuchar a los pájaros: El sonido del canto de los pájaros es naturalmente relajante para tu mente y cuerpo. Si vives cerca de un río, árboles o un parque, busca un lugar tranquilo para sentarte y escuchar el piar de los pájaros.
#5 Retírate cortésmente
A veces, la sobrecarga puede golpearte justo en medio de una conversación o evento social. Mientras tu estómago se revuelve y tu corazón se acelera, sientes una ansiedad creciente de que no puedes escapar de la situación sin parecer grosero o incómodo.
Afortunadamente, salir de una conversación es una habilidad social que cualquiera puede aprender y practicar.
Es importante tener algunas frases rápidas bajo la manga para “salvarte” de estos escenarios incómodos. También debes recordar que tu salud mental es tu prioridad número uno. Si alguien o algo te desencadena, nunca debes sentirte culpable por retirarte de la situación hasta que te sientas seguro de nuevo.
“Empieza a priorizar tu salud mental en lugar de adaptarte a espacios tóxicos”.
—Thema Bryant-Davis
Estas son algunas frases fáciles que puedes usar para retirarte de situaciones desencadenantes cortésmente:
- “Disculpa. Necesito tomar un poco de aire fresco”.
- “Tengo que irme. Fue un gusto hablar contigo”.
- “Oh, me acabo de dar cuenta de la hora”. [mirar el reloj o el teléfono] “¡Nos vemos luego!”.
- “Por favor, discúlpame. Me está costando concentrarme en este entorno”.
- “Me encantaría continuar esta conversación en otro momento en un lugar más tranquilo”.
Ten en cuenta que no hay necesidad de disculparse. Aún puedes ser respetuoso sin pedir perdón. Aquí tienes 62 formas de terminar cortésmente una conversación en CUALQUIER situación.
#6 Háblate a ti mismo en tercera persona
Los psicólogos han descubierto que hablarte a ti mismo en tercera persona puede reducir la ansiedad y ayudar a regular tus emociones. Esta táctica crea una “distancia psicológica” entre tu mente y la amenaza percibida (la situación abrumadora). Si empiezas a sentirte sobrecargado, intenta hablarte en voz baja o en tu mente con palabras reconfortantes como: “Está bien sentirse abrumada, Vanessa. Vamos a estar bien”.
Aquí tienes otros 24 consejos poderosos para lidiar con la ansiedad en cualquier situación.
#7 Reduce tu estrés
El bombardeo sensorial es mucho más difícil de manejar cuando te sientes estresado y agotado. Cuando tu cuerpo está estresado, el sistema nervioso simpático se activa y te vuelves hiperconsciente de tu entorno. Cada imagen, sonido o desencadenante puede sentirse como demasiado para manejar.
Una de las mejores formas de prevenir un episodio negativo es gestionar tus niveles de estrés a diario. Intenta:
- Dormir lo suficiente.
- Mantenerte bien hidratado.
- Hacer ejercicio a diario, como levantamiento de pesas o correr.
- Practicar meditación o mindfulness.
- Reservar un tiempo específico para ti por la mañana o por la noche.
- Prevenir el agotamiento (burnout) en el trabajo.
- Leer un libro.
- Realizar una actividad creativa relajante.
- Pasar tiempo de calidad con seres queridos y mascotas.
Recuerda que el estrés es una parte natural de la vida, pero se vuelve dañino cuando nuestros cuerpos permanecen en un modo constante de “lucha o huida”.
Cuando los desencadenantes sensoriales te sobrecargan, una actividad sencilla de mindfulness puede calmar tu mente en tan solo tres minutos. Aquí tienes 30 actividades de mindfulness para mantener tu mente tranquila (a cualquier edad).
#8 Considera los adaptógenos
Las personas que luchan con la sobrecarga sensorial tienden a estresarse intensamente durante una estimulación intensa. Encontrar formas de moderar y gestionar el estrés podría ayudarte a sentirte menos abrumado al enfrentarte a circunstancias diarias inevitables.
Un adaptógeno es cualquier cosa que ayude a tu cuerpo a adaptarse y amortiguar el estrés. El destacado neurocientífico de Stanford Dr. Andrew Huberman, PhD divide los adaptógenos en tres categorías:
- Adaptógenos nutricionales: Estas vitaminas o minerales se encuentran en los alimentos y pueden ayudar al cuerpo a lidiar con el estrés a nivel celular. Los alimentos altamente adaptogénicos incluyen las verduras de hoja verde oscura y las verduras crucíferas como el brócoli. El Dr. Huberman recomienda al menos 2-4 porciones de verduras de hoja verde oscura al día para una máxima amortiguación del estrés.
- Adaptógenos conductuales: Los cambios en tu comportamiento y estilo de vida pueden ayudar a mejorar la reacción de tu cuerpo ante situaciones estresantes. Huberman recomienda salir al aire libre por la mañana para exponer tus ojos y cerebro a la luz solar matutina, lo que puede equilibrar tus niveles de cortisol (hormona del estrés) durante el resto del día. También está demostrado que el ejercicio diario reduce el estrés y la ansiedad.
- Adaptógenos basados en suplementos: En estudios de doble ciego con placebo, suplementos como la ashwagandha y el hongo melena de león redujeron significativamente el estrés de los participantes (medido por los niveles de cortisol) y mejoraron su sueño.
Mira su video para aprender más:
#9 Habla con un profesional de la salud mental
Si tienes dificultades para implementar mecanismos de afrontamiento para la sensibilidad sensorial, un terapeuta ocupacional puede ayudarte a diseñar un plan de mantenimiento para tus necesidades únicas.
Si todavía estás buscando la ayuda que necesitas, ten en cuenta que todo el contenido de este sitio web no debe considerarse consejo médico profesional. Siempre es mejor consultar a un médico o terapeuta con licencia ante cualquier pregunta o inquietud con respecto a tu salud física o mental.
Puedes consultar la lista útil de Mental Health America de buenos recursos para terapeutas.
Conclusiones clave: Prevenir la sobrecarga sensorial con planificación, conciencia y regulación emocional
La sobrecarga sensorial no tiene por qué impedirte disfrutar de la vida. El mundo está lleno de imágenes, sonidos, sabores, olores y experiencias. Es empoderador filtrar a través de ellos y encontrar los que te brindan paz. Cuando te enfrentes a la sobreestimulación, recuerda:
- Conoce tus desencadenantes: Usa una hoja de papel para rastrear y documentar desencadenantes específicos a lo largo del tiempo. Identificar la fuente de la sobreestimulación puede ayudarte a planificar adecuadamente para evitarla o afrontarla la próxima vez.
- Prevé el estrés con antelación: Reducir el estrés crónico puede llevar a una mayor sensación de calma en entornos sobreestimulantes. Practica el mindfulness y el autocuidado, o considera el uso de adaptógenos para amortiguar tu reacción ante escenarios estresantes.
- Haz un plan para autorregularte: Superar la sobrecarga sensorial requiere conocer tus desencadenantes y saber cómo recalibrar tu sentido de seguridad y calma interior. Encuentra formas de autorregularte y crea un plan de acción antes de grandes eventos o entornos desencadenantes. Comparte tu plan con un amigo de confianza o tu pareja para que puedan ayudarte a encontrar claridad en el momento.
Aprende a regular y expresar mejor tus emociones con esta guía sobre La rueda de las emociones: Cómo usarla y dominar tus emociones.
También te puede gustar
Cómo cumplir tus propósitos de Año Nuevo: 7 consejos respaldados por la ciencia (+ 50 ideas)
20 min read
10 formas de detener el bloqueo del escritor (consejos respaldados por la ciencia)
16 min read
Cómo superar el miedo a estar solo: 4 pasos respaldados por la ciencia
11 min read