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Cómo lograr que la gente te escuche (12 formas de ser escuchado)

Science of People 16 min
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Puede ser desalentador cuando no te sientes escuchado. Utiliza estos 14 consejos para perfeccionar tus habilidades de oratoria, con carisma y sabiendo qué decir.

Puede ser desalentador no sentirse escuchado o sentir que la gente te interrumpe regularmente. Es posible que observes a otras personas que parecen navegar las situaciones sociales con facilidad y confianza y desees tener esa misma capacidad.

Lo primero que debes recordar es que tienes ideas e historias que valen la pena ser escuchadas. Afortunadamente, hay cosas que puedes hacer para ayudar a que la gente te escuche más.

Antes de pasar a algunas posibles soluciones, consideremos por qué no te escuchan.

¿Por qué la gente no te escucha?

Puede haber muchas razones por las que no te escuchan. La mayoría de ellas entran en una de dos categorías. Primero, a las personas les puede resultar difícil oírte. Segundo, es posible que tus oyentes no se enganchen con lo que estás diciendo.

¡Afortunadamente hay formas de trabajar en ambas áreas!

Si tus oyentes no pueden oírte, puedes trabajar en enunciar claramente, hablar más alto y encontrar el ritmo de habla adecuado. Esto puede ser difícil, especialmente para los introvertidos o las personas a las que les cuesta hablar frente a grupos, pero la práctica hace al maestro.

Si la gente no te presta atención, puedes ayudar encontrando puntos en común, siendo entretenido (sin ser inauténtico) y ofreciéndoles información nueva e interesante.

¡Entraremos en consejos más específicos para ambos desafíos en un momento!

12 consejos para que la gente te escuche

Si te cuesta ser escuchado, usa estos consejos para ayudarte a hablar de manera más clara, fuerte y efectiva.

#1 “Érase una vez…”

Cuenta una historia con lo que estás diciendo. Las personas se sienten atraídas por las historias. Si puedes tejer tus palabras en un relato que cautive la imaginación, será más probable que mantengas el interés de tus oyentes.

Investigadores de Princeton encontraron que cuando se cuenta una historia, tanto el cerebro del narrador como el del oyente registran los olores descritos, las emociones sentidas y los movimientos realizados. De esta manera, las historias conectan a los presentes.

Entonces, ¿cómo se cuenta una buena historia?

Aquí hay 5 aspectos clave de la narración que debes tener en cuenta:

  1. Describe los detalles: ¿Qué estaba pasando? ¿Quién estaba allí?
  2. Usa información sensorial: Agrega detalles como olores, vistas y sonidos para involucrar a tus oyentes.
  3. Agrega tus sentimientos: ¡Hazles saber a tus oyentes cómo te sentiste en ese momento! Esto le da a su cerebro la capacidad de sentir esas emociones contigo.
  4. Sé conciso: Puede ser fácil agregar detalles innecesarios al contar una historia. ¡Quédate con los detalles que apoyen el objetivo de tu historia!
  5. No des spoilers: Cuéntales a los oyentes la historia tal como se desarrolló para ti. Déjalos ser parte del viaje.

Aquí hay un ejemplo de cómo se vería esto puesto en práctica:

“Mi hermano y yo fuimos a la playa el otro día al amanecer. Era una mañana fría y ventosa, así que no esperábamos que hubiera mucha gente. Llevamos nuestras patinetas, pensando que sería divertido patinar por el paseo marítimo. Al ser tan temprano, estábamos bastante cansados pero muy emocionados. ¡La ciudad pavimentó recientemente el paseo marítimo, y nuestros amigos habían patinado allí unos días antes y dijeron que era increíble!

Cuando llegamos, nos sorprendió ver una multitud masiva. ¿Pueden adivinar qué estaba pasando? ¡Habíamos olvidado que era la competencia anual de surf para perros! Así que, aunque no pudimos patinar como esperábamos, pudimos pasar el rato y ver a algunos cachorros atrapar algunas olas”.

Si quieres aprender más sobre cómo contar una buena historia, lee nuestro artículo Cómo contar una gran historia: Aprende la ciencia de la narración.

Y si no crees que exista una competencia de surf para perros, mira esto:

#2 Hazlos reír

Algunas personas son naturalmente divertidas, mientras que a otras les cuesta más contar un chiste. ¡La buena noticia es que puedes desarrollar tu sentido del humor y volverte más divertido!

Aquí hay algunas formas de ser divertido (incluso si no lo eres por naturaleza):

  • Sorprende a la gente diciendo “sí” cuando la respuesta obvia es “no”, o viceversa.
  • Cambia las características de tus personajes. Si estás contando una historia y hay un rasgo claramente asociado con el otro personaje, puede ser divertido hacer un comentario atribuyéndolo al otro personaje. Por ejemplo, si mencionas que tienes miedo de entrar al océano donde ha habido avistamientos de tiburones, podrías agregar: “Sabes, odiaría morder accidentalmente a un tiburón”. Esto es lo suficientemente tonto y absurdo como para que la gente se ría.
  • Si alguien te está tomando el pelo, desestímalo diciendo “lo que sea”. La gente a menudo te molestará para ver cómo lo manejas. Pueden esperar que pierdas la calma y te frustres. Puedes cambiar el guion ignorándolo casualmente con un “lo que sea” y rodando los ojos.

Para más consejos para volverte más divertido, consulta nuestro artículo, Cómo ser divertido: 7 pasos fáciles para mejorar tu humor.

Dato curioso: ¿Sabías que hay diferentes tipos de risas? ¡Mira este video para aprender más sobre la risa!

#3 Anzuelo y carrete

Prepara a tu audiencia dándoles una idea de qué esperar a lo largo de la historia. Esto puede ayudar a captar su atención y darles una razón para seguir escuchándote.

Intenta usar frases como estas para captar la atención de tu oyente:

  • “Tuve la experiencia más extraña el otro día…”
  • “No vas a creer con quién me encontré en el supermercado”.
  • “Nos conocimos de la manera más divertida”.

Las frases introductorias como estas ayudan a darle a tu oyente una idea de qué esperar. Pueden “prepararlos” y señalar si estás a punto de contar una historia triste, divertida o sorprendente.

Y si quieres aún más consejos jugosos para conversar, ¡mira nuestro obsequio!

#4 Ten una declaración de tesis

Al igual que al escribir un ensayo de secundaria, hazles saber a tus oyentes tu objetivo al hablar antes de profundizar demasiado en lo que estás diciendo.

Por ejemplo, si estás tratando de acordar a qué restaurante ir con tus amigos, podrías comenzar diciendo: “Creo que deberíamos ir a Cheesecake Factory porque tienen un menú grande donde todos pueden encontrar algo que quieran comer”.

Luego podrías mencionar todas las otras razones por las que crees que deberían ir a Cheesecake Factory. Finalmente, termina reiterando que este es el restaurante que crees que sería mejor.

¡Este mismo formato funciona también para casos más serios!

Por ejemplo, si estás presentando en una reunión por qué tu equipo debería probar un nuevo enfoque para trabajar en proyectos, podrías comenzar diciendo: “Creo que al usar [nombre del nuevo método], podríamos agilizar nuestro proceso y ser más efectivos con el tiempo”.

Luego, explica cómo el nuevo enfoque haría eso. Termina reiterando que crees que esto ayudará a tu equipo a ser más efectivo con su tiempo.

#5 Si no estás contento, hazlo constructivo

Habrá momentos en los que alguien haga algo con lo que no estés satisfecho. Haz tu mejor esfuerzo para darles retroalimentación de manera constructiva.

Demasiada negatividad o crítica destructiva puede hacer que las personas sean menos propensas a escucharte en el futuro. Haz tu mejor esfuerzo para que tu crítica sea constructiva.

La crítica constructiva difiere de la crítica destructiva en tres aspectos principales:

  1. Es compasiva
  2. Es específica
  3. Es adecuada

Esto significa que debe haber formas específicas en las que puedan implementar la retroalimentación para crecer y mejorar. Debe darse con amabilidad. Y solo debes darles críticas constructivas si eres alguien de quien tiene sentido que provengan, por ejemplo, un jefe o un amigo cercano.

La crítica constructiva reconoce el problema y luego ofrece una posible solución.

Por ejemplo: “Me he sentido desanimado porque has llegado tarde a algunas reuniones recientes. ¿Podemos hablar de lo que está pasando? Algo que me ayuda es agregar un recordatorio en mi teléfono 15 minutos antes de que comience la reunión. Esto me da tiempo para prepararme una taza de café o ir al baño antes de conectarme a Zoom”.

#6 Usa el volumen a tu favor

Si estás presentando ante una sala llena de personas y notas que la atención decae, intenta cambiar tu volumen de voz. La gente puede empezar a distraerse cuando hablas al mismo volumen y ritmo durante mucho tiempo.

La clave: Sé dinámico con tu volumen.

Aquí hay algunas formas en las que puedes variarlo para ayudar a mantener a la gente comprometida:

  • ¡Habla más bajo! Esto puede parecer contraintuitivo, pero desafía a las personas a concentrarse más para captar lo que estás diciendo. Notarás que la gente comienza a inclinarse para oírte mejor.
  • Habla una o dos notas más alto. Evita gritar, pero ocasionalmente eleva tu voz con pasión (no con ira) durante una presentación cuando sientas algo con fuerza. Esto puede hacer que la gente vuelva a sintonizar con lo que estás diciendo.
  • Usa el silencio. El silencio puede sentirse muy incómodo e inesperado. También puede darles a tus oyentes tiempo para procesar lo que has dicho. Después de exponer un punto, deja que el silencio repose un momento antes de seguir adelante. Esto es especialmente poderoso después de una pregunta retórica.
  • Repítete. Si hay un punto que realmente quieres enfatizar, no temas repetirlo una y otra vez. Esto puede ayudar a que se solidifique en la mente de las personas.

Vanessa Van Edwards habla sobre cómo usar el volumen, el ritmo e incluso el tono de voz en su libro superventas, Cues: Master the Secret Language of Charismatic Communication.

#7 Emana confianza

Puedes hacer que tu voz suene más segura eliminando palabras de relleno como “o sea”, “bueno” o “este”. Estas palabras pueden socavar tu autoridad y hacer que parezca que te falta confianza.

¿Eres especialmente propenso a usar una palabra de relleno específica? Presta atención a tus palabras la próxima vez que estés al teléfono o hablando cara a cara con alguien. Piensa si hay palabras de relleno que usas en exceso. Ser consciente de tus patrones de habla puede ayudarte a romper el mal hábito.

Otro componente de la confianza es tu lenguaje corporal y tu postura: ¡no tengas miedo de ocupar espacio!

Es fácil encogerse en un espacio pequeño cuando te sientes estresado. Es probable que tus oyentes reconozcan esto como una postura que muestra falta de confianza.

En su lugar, intenta esto:

  • Párate con los pies a la anchura de los hombros (o más)
  • Mantén tus manos frente a ti (en lugar de en tu bolsillo o cruzadas frente a tu cuerpo)
  • Echa los hombros hacia atrás
  • Mantén la cabeza erguida

Mientras caminas hacia el escenario o hacia el frente de la sala, muestra amabilidad con una sonrisa y un destello de cejas. Un destello de cejas es cuando tus cejas suben y bajan rápidamente.

Estos pequeños gestos pueden mostrar a los demás que tienes confianza y eres amigable.

#8 Mide tu ritmo

Cuando empiezas a hablar frente a una sala llena de gente, es fácil dejar que los nervios se apoderen de ti y empezar a hablar demasiado rápido.

Esto puede dificultar que la gente te entienda. Si alguien piensa que no podrá entenderte, normalmente dejará de escuchar con atención.

En The Art of Presentation: Your Competitive Edge, los autores Dr. Ray Hull y Jim Stoval comparten que si hablas demasiado rápido, puedes exceder la velocidad que el cerebro puede comprender fácilmente. Esto hace que el oyente se concentre más y trabaje más duro para entenderte.

Por otro lado, si hablas un poco más despacio, les das a tus oyentes la oportunidad de procesar lo que estás diciendo mientras hablas. Esto puede facilitarles la comprensión y mantenerlos comprometidos con lo que dices.

Entonces, ¿cuál es la mejor velocidad para hablar cuando estás exponiendo?

Aproximadamente el mismo ritmo que tendrías en una conversación uno a uno. El objetivo es evitar que los nervios te hagan acelerar demasiado al dar una presentación o hablar ante un grupo grande de personas.

La mayoría de las personas hablan a aproximadamente 125 palabras por minuto (WPM). Un rango de 110 a 180 es lo que la gente encuentra más fácil de seguir y entender.

Paso de acción: Si tienes curiosidad sobre qué tan rápido hablas, puedes usar esta prueba de WPM para medirlo.

#9 Habla desde lo más profundo

Si eres una persona naturalmente callada, probablemente estés cansado de escuchar: “Habla más fuerte; no te oigo”. Si has intentado hablar más alto pero parece que no puedes, intenta reorientar tu enfoque de “más fuerte” a “más profundo”.

La razón de esto es que tu respiración energiza tu habla. Hablar con una técnica de respiración más conectada puede ayudarte a acceder a ese volumen extra que te ha costado encontrar.

El diafragma es un músculo en la base de la caja torácica. Cuando inhalas, se contrae para aplanarse y llenar tus pulmones de aire.

La respiración diafragmática también se suele llamar respiración abdominal porque tu estómago se expande a medida que tu cuerpo se llena de aire.

Puedes asegurarte de que estás respirando profundamente colocando una mano en tu esternón y la otra en tu estómago. Inhala lentamente mientras prestas atención a qué mano se eleva. Si la mano del esternón se eleva, exhala e inténtalo de nuevo.

Quieres que la mano en tu estómago suba y baje mientras respiras.

Una vez que estés respirando profundamente, intenta tomar un par de respiraciones profundas para ayudarte a fijar cómo se siente eso. Luego, intenta hablar con la potencia y energía adicionales que te brindan estas respiraciones profundas.

Si todavía te cuesta aumentar tu volumen, imagina un punto justo más allá del final de la habitación. Imagina que estás tratando de hablar lo suficientemente alto como para que alguien parado allí pueda oírte. Esto funciona especialmente bien si hay una ventana. Puedes imaginar que alguien está escuchando desde la acera fuera de la ventana.

Puede sentirse incómodo al principio hablar más fuerte, pero puede ayudar a que quienes te rodean te escuchen mejor, lo cual vale la pena a largo plazo.

#10 Enuncia claramente

Si a las personas les cuesta entenderte, es posible que se desconecten y dejen de escucharte. Intenta exagerar tus consonantes cuando hables, especialmente si estás usando un micrófono.

Puedes hacer esto realizando algunos calentamientos vocales. Es común que a los oradores les cueste enunciar claramente las fricativas. Las fricativas son un tipo específico de sonido que se produce cuando el flujo de aire se mueve a través de una abertura parcialmente bloqueada.

Los tres pares de fricativas son:

  • “F” y “V”
  • “S” y “Z”
  • “Th” como en “think” y “Th” como en “this” (en inglés)

Con cada uno de estos dúos, antes de dar un discurso, comienza diciendo una letra aproximadamente 10 veces. Luego, cambia a la otra letra y dila aproximadamente 10 veces. Finalmente, alterna entre las dos, asegurándote de que cada una conserve su sonido original.

Así es como se ve:

  • F-f-f-f-f-f-f-f-f-f
  • V-v-v-v-v-v-v-v-v-v
  • F-v-f-v-f-v-f-v-f-v

Luego, pasa al siguiente conjunto de fricativas.

¡También puedes intentar decir trabalenguas para calentar tu boca para hablar! Intenta susurrar y realmente “escupir” tus consonantes.

Aquí hay uno para empezar:

Pablito clavó un clavito en la calva de un calvito,

En la calva de un calvito, Pablito clavó un clavito.

Este artículo tiene 50 trabalenguas más para ayudarte a practicar y calentar antes de tu próxima gran presentación.

#11 Deja de competir por el espacio auditivo

¿Alguien más ya está hablando? Esa es una señal bastante obvia de que la mayoría de la gente no estará lista para escucharte. Sin embargo, otras cosas también pueden ocupar el espacio auditivo a tu alrededor.

Por ejemplo, si la televisión está encendida, puede distraer a la persona con la que intentas conectar y evitar que te escuche bien. Otras distracciones pueden ser ruidos fuertes afuera, música distractora u otras conversaciones cercanas.

No siempre podrás controlar el entorno. Pero si es posible, intenta crear un espacio donde puedas hablar sin distracciones, especialmente para conversaciones más serias.

Por ejemplo, podrías preguntarle a la persona con la que estás hablando si le parecería bien ir a una habitación más tranquila. O podrías pedirle al camarero en un restaurante si es posible bajar un poco la música.

Si la conversación es con tu pareja, podrías decir algo como: “Estoy de acuerdo en que esta es una conversación importante para nosotros. Me está costando concentrarme en este entorno. ¿Te parecería bien si esperamos y terminamos de hablar de esto en el coche o en casa?”.

Al hacer esto, estás reconociendo la importancia de la conversación, explicando por qué este momento no te está funcionando y ofreciendo una alternativa clara.

#12 No hables todo el tiempo

Algunas personas luchan con el exceso de información (oversharing), incluso si no tienen mucho contenido sustancial que agregar a la conversación. Si hablas todo el tiempo, la gente puede dejar de confiar en que tienes cosas específicas y perspicaces que decir cuando hablas.

Es un poco como el viejo cuento popular del “Pastor mentiroso”. Debido a que el niño gritó pidiendo ayuda cuando estaba a salvo tantas veces, los otros aldeanos dejaron de confiar en su llamado de auxilio. Luego, cuando realmente necesitó ayuda, nadie acudió a su rescate.

Del mismo modo, si siempre hablas, es posible que la gente no crea que sabes de lo que estás hablando. Podrían acostumbrarse tanto al sonido de tu voz que empiecen a ignorarlo.

¡Sé un buen oyente y apoya a los demás mientras hablan! Si te cuesta escuchar bien, consulta nuestro artículo 15 consejos efectivos sobre cómo hablar menos (¡y escuchar más!).

¿Qué tan agresivo debes ser para que la gente te escuche?

No necesitas ser excesivamente agresivo para que la gente te escuche. En su lugar, trabaja para demostrar que tienes confianza en lo que estás diciendo. Puedes mostrar confianza a través del lenguaje corporal y eligiendo bien tus palabras.

Al elegir tus palabras, evita usar palabras de relleno como “o sea”, “bueno” o “este”. Es muy natural usarlas cuando estás nervioso o buscas tu siguiente palabra. Sin embargo, pueden socavar tu autoridad y hacer que parezca que te falta confianza.

Tu lenguaje corporal puede leerse como más seguro cuando ocupas más espacio. Es fácil encogerse en un espacio pequeño cuando te sientes estresado.

Si la persona con la que estás hablando comienza a ponerse agresiva, mantener la calma y la confianza también puede ayudar a calmar la situación. La confianza puede demostrar que no te sientes intimidado por ellos, ni te dejarás influenciar por su agresión.

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¿Cómo lograr que la gente te escuche cuando eres callado?

Si eres una persona naturalmente callada, elige uno de dos enfoques para ser escuchado: o hablas un poco más fuerte o buscas un espacio más tranquilo para hablar.

Es posible que estés cansado de escuchar que necesitas hablar más fuerte. Como persona callada, probablemente ya sepas que te cuesta eso. Sin embargo, puede haber momentos breves en los que esa sea la mejor manera de avanzar.

En esos momentos, respira profundo y habla usando la energía de tu respiración (más sobre eso en un momento). También puede ser útil imaginar que estás hablando con alguien mucho más alejado. Por ejemplo, si alguien está frente a ti, imagina que está parado junto a la puerta al otro lado de la habitación. Esto puede ayudarte a proyectar un poco más fuerte.

La otra opción es buscar un espacio más tranquilo. Intenta decir: “Hay mucho ruido aquí; ¿podemos salir un momento?”.

Al trasladarse a un espacio más tranquilo, facilitas que la persona con la que estás hablando te escuche, incluso si hablas en voz baja.

¿Cómo lograr que las personas a las que no les agradas te escuchen?

Si sabes que estás hablando con personas a las que no les agradas, intenta comenzar la conversación encontrando puntos en común. Esto puede ayudarlos a escucharte al reconocer que estás tratando de relacionarte con ellos. También puede ayudar a que la conversación avance de manera más constructiva.

Por ejemplo, si estás hablando con un cliente molesto, podrías comenzar diciendo: “Entiendo que esté frustrado y lamento que el sitio web no se vea como usted imaginaba. Ambos queremos que esté realmente contento con el diseño final. Aquí están mis sugerencias sobre cómo avanzar”.

Al hacer esto, estableces que entiendes que están insatisfechos, te disculpas por tu parte en el problema, expresas que ambos buscan el mismo objetivo y finalmente ofreces una solución sobre cómo avanzar.

También puedes generar rapport con la otra persona conectando a través de intereses compartidos menos relevantes para la conversación. Los primeros momentos de una conversación son una gran oportunidad para hacer esto.

Por ejemplo, si ves a alguien con una camiseta con el logo de un equipo deportivo, podrías preguntarle si vio el partido del sábado. O si alguien se está quitando los auriculares mientras te acercas, pregúntale casualmente qué estaba escuchando.

¿Cómo lograr que la gente te escuche por teléfono?

Si estás hablando por teléfono, es importante mantener el ritmo de la conversación avanzando. Los científicos sociales han descubierto que hablar durante más de 40 segundos te pone en peligro de ser percibido como alguien que divaga o cuenta demasiadas cosas.

Por supuesto, es posible que necesites extenderte más allá de la regla de los 40 segundos cuando entres en los detalles de una llamada de negocios. La clave aquí es captar la atención de los oyentes con un “anzuelo” o un “elevator pitch” al comienzo de tu tiempo hablando con ellos.

Comienza haciendo algunas preguntas y evaluando qué están buscando (y si tú o tu producto pueden ayudar a satisfacer sus necesidades). Luego, adapta la conversación a sus necesidades específicas.

Si te estás extendiendo sobre una idea de negocio y sientes que has estado hablando durante mucho tiempo, ofrece a tu oyente la oportunidad de intervenir preguntando: “¿Tiene alguna pregunta sobre lo que he dicho hasta ahora?”. Esto puede ayudar a mantener a tu oyente comprometido.

Habla para ser escuchado

Ya sea hablando un poco más fuerte o aprendiendo a hablar de manera atractiva, hay cosas concretas que puedes hacer para ayudarte a ser escuchado.

Recuerda hacer estas cosas:

  • Conoce a tu audiencia: ¿Con quién estás hablando? ¿Ya están de acuerdo contigo o necesitas encontrar puntos en común antes de dar tu declaración de tesis? Considera a tu audiencia también al decidir qué historias contar. Por ejemplo, si quieres ilustrar la importancia del trabajo duro, podrías contar una historia sobre tu primer viaje de pesca a personas amantes de la naturaleza y la aventura. Por otro lado, si estás hablando en un entorno académico, podrías hablar sobre cuando empezaste a aprender un nuevo idioma y cuánto trabajo requirió eso.
  • Sé atractivo: Usa técnicas como el humor, las historias, la variación de volumen y el ritmo para atraer a tu audiencia. Entretiene e informa a las personas que te escuchan lo mejor que puedas.
  • Confía en que tienes algo que vale la pena decir: Cuenta tus historias y comparte tus conocimientos con la confianza de que otros querrán escucharte. Algunas personas carecen de confianza en sí mismas y no comparten sus historias o las comparten con un aire de disculpa. Puedes ayudar a que la gente te escuche hablando claro y con confianza.
  • Sé un oyente comprometido y solidario: Recuerda escuchar bien cuando otros hablen. Esto demuestra a los demás que te importan y que estás comprometido en la conversación, no solo esperando la próxima oportunidad para hablar.

¡Consulta nuestro artículo sobre Cómo hablar con cualquier persona sobre cualquier cosa para mejorar tus habilidades de conversación!

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